En la Comunidad Valenciana unas 500 mil toneladas de naranjas se han quedado en el árbol sin recolectar. La sobreproducción, la importación de cítricos de Sudáfrica y un descenso en el consumo han arruinado la campaña.
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Los agricultores están acostumbrados a las inclemencias meteorológicas, conscientes de que no todos los años el campo produce ni la misma cantidad ni la misma calidad. Sin embargo, los citricultores valencianos se ven impotentes ante los tratados comerciales firmados por la Unión Europea, que favorecen la entrada de naranjas de Sudáfrica.

Las naranjas sudafricanas son más baratas porque los costes de mano de obra son menores, pero también porque no tienen que cumplir los requisitos que se exigen a los cítricos españoles en cuanto a sostenibilidad y seguridad alimentaria. Desde los agricultores a los científicos, todos coinciden en que la entrada en Europa de naranjas y mandarinas procedentes de países terceros en estas condiciones más flexibles es un grave riesgo..